Madrid. Mayo de 1942. Un Nuevo Hogar.

Bartolomé pensó que sería una casa de campo más, como todas las que ya había investigado y descartado por no cumplir con todos los requisitos que exigía su búsqueda. Por aquellos años de post guerra y de éxodo rural, las propiedades en venta se empeñaban en presumir de su cercanía a la ciudad y él buscaba precisamente todo lo contrario. Poco le importaba estar cerca de una ciudad, ni de un pueblo grande, el necesitaba “aire puro de montaña”, necesitaba altura, toda la que fuera necesaria para que el aire que su hijo Carlos respirara pudiera limpiar y sanar sus pulmones. A partir de ahí, se detenía en comprobar si la casa en sí era adecuada. Por inercia, abrió el informe que su secretaria le había preparado.

Cortijo Balzaín. La Zubia, Granada

Granada era una hermosa ciudad y su sierra la más alta de la península. Por algo se empieza. Al pasar la página se encontró un completísimo dossier. Al principio, la situación del Cortijo.

Perteneciente al Municipio de La Zubia (del árabe “lugar de retiro”), y al leer el significado, una sonrisa afloró en sus labios, situado en el camino hacia la pedanía de Cumbres Verdes y aquella sonrisa se hizo más grande “Cumbres Verdes”, parecía un mensaje personalizado. Bartolomé se recolocó en su sillón de despacho. Tras un desvío de 2 km entre pinares, se accede al Cortijo Balzaín. Situado a 1.156 metros de altura, y a la sonrisa de Bartolomé se le unió un brillo en sus ojos. Era un brillo de esperanza que palpitaba porque aquella prometedora descripción no cesara. ¡A casi 1.200 metros de altura! Si hubiera sido un hombre impulsivo, habría firmado la compra en ese mismo instante, pero se mesuró y continuó con la lectura, encontramos dos zonas habitables. La Casa principal ofrece su fachada a unas limpias vistas de todo el Reino de Granada, divisando los pueblos de la Vega, la Alhambra y la propia ciudad de Granada. Protegida por el Norte por las lomas y pinares, encinas y nogales, por el Sur recibe el sol de la tarde y su ocaso.

El caserío, datado sobre el siglo XVIII, se ha visto reformado en diferentes ocasiones, quedando en la actualidad una sólida edificación adaptada a nuestro tiempo. Dispone de tres plantas. El acceso se encuentra en la planta intermedia, encontrando un gran recibidor con las escaleras a la planta superior, acceso a la gran cocina solariega con comedor y un amplio salón de grandes ventanales. También ofrece acceso a un gran almacén/cochera que tiene su propio acceso desde el exterior. En la planta inferior, de acceso por el exterior desde la fachada sur, encontramos otro gran almacén. La distribución de la planta superior consta de una gran dependencia con acceso a un baño amplio y diferentes estancias destinadas a almacenes originalmente. (véase planos de la casa) –Bartolomé obedeció a aquella sugerencia y sacó los planos, les echó una rápida mirada y los preparó para cuando terminara su lectura, que se le antojaba como una de las mejores novelas que había leído en mucho tiempo. Impaciente continuó con la detallada descripción.

En las inmediaciones de la Casa principal, encontramos la casa destinada actualmente al guardés. Pequeña construcción compuesta de cocina, salón comedor, dormitorio y almacén.

En la zona alta de la Finca, se sitúa el Caserío Fuente del Álamo, primera construcción que encontramos al acceder a la finca y origen de la casa principal*. Algunas estructuras, como la conocida como Casa del Pastor, están fechadas antes del Siglo XVII. A partir de ella, se fueron creando diferentes asentamientos de los pastores y agricultores de la zona dando lugar con los años al Caserío, compuesto de una construcción principal que se distribuye en dos dependencias  de altos techos y una gran cochera. Adosado a esta, la casa del Pastor y un gran almacen de grano, al abrigo de las Rocas y un gran Álamo junto al que se encuentra la fuente de agua de manantial al que debe su nombre. Una pequeña cueva alberga a una sencilla y bella escultura de una virgen a la que los pastores y agricultores dedicaban sus oraciones. En las inmediaciones de la edificación principal encontramos otras sencillas construcciones destinadas a establos.

La finca posee 100 hectáreas que se cubren de pinares, encinas, nogales y tierras de labranza y de pasto la mayor parte de su tierra. Un barranco agudo sirve de deshielo de las nieves de La Sierra Nevada y provee de varios pozos autónomos a la propiedad. El agua limpia y potable se almacena en un gran estanque que se construyó junto a la casa principal, dando su muro de contención a la fachada norte, ofreciendo refugio y frescor.

Unas dos horas después, Bartolomé cerró el amplio dossier con la certeza de que había encontrado lo que buscaba. No tardó en pedir a su secretaria que liberara su agenda de la semana y preparara un viaje a Granada.

Aquella noche, justo después de apagar la luz de su mesilla, miró al techo y una sonrisa se dibujó en sus labios.

Cortijo Balzaín. Granada, susurró. Y aquellas palabras significaban muchos cambios. Un cambio de ciudad. Un traslado de toda la familia. Muchos viajes para seguir al frente del negocio, alejarse de amigos y familia en una época donde las distancias a veces eran insalvables… Un cambio, en definitiva, de vida, con su incertidumbre. Pero a Bartolomé aquello no le hizo dudar.  Todo lo contrario, se durmió plácido visualizando las reformas que debería acometer para  adaptar aquél Cortijo rural en lo que debería convertirse: El nuevo hogar de su familia.

By |2017-10-30T17:20:42+00:00diciembre 20th, 2016|Crónicas de Balzaín|